sábado, 21 de marzo de 2009

Historia de una liberación


Hoy, Día Mundial de la Liberación Masiva de Libros, amanecí con tres ejemplares para soltar. Confieso que si no fuera porque ayer estuve en la casa de un amigo que trabaja para La Nación y que me regaló las tres publicaciones de ediciones paupérrimas, probablemente no hubiera tenido nada para liberar. Aún no he alcanzado tal grado de desapego y mis libros… ¿mis libros?... ¡mis libros!! Ay, no puedo y punto.

El hecho es que luego de etiquetar debidamente a los tres tomos aún cautivos, salí decidida a soltarlos. Viviendo temporalmente en el conurbano bonaerense tuve que proponerme firmemente dejar los libros en lugares públicos. Hubiera sido demasiado sencillo pasarlos por debajo de alguna puerta o dejarlos en el vano de la ventana del vecino.

Primera parada: el supermercado. A medida que me acerco, siento las cosquillas de la adrenalina con más intensidad y las voces que delatan mis miedos. ¿Pensarán que es una bomba? ¿Me obligará el de seguridad a llevármelo? ¿Lograré que nadie me vea? ¿Correrán detrás de mí agitando el libro al grito de “¡Eh, te olvidaste esto!!!” justo cuando pensé que la operación había sido un éxito?

Entro, con tanta suerte que una de las góndolas más cercanas a la puerta está desierta. Me agacho haciendo de cuenta que estudio el precio del algodón Estrella, miro a la derecha a un hombre que lee la etiqueta de un vino como si algo entendiera, a la izquierda el de seguridad papa moscas. A toda velocidad arrojo uno de los libros entre los algodones, me levanto como resorte, disimulo mirando precios de desodorantes y salgo. Primer libro liberado.

Con el corazón cabalgando y la sonrisa triunfal, vuelvo por donde vine y me pregunto ansiosa dónde dejar el próximo. Sin dudarlo, elijo la parada del colectivo. Es sábado y cuando llego está repleta así que decido caminar dos cuadras hacia la parada anterior que suele ser menos concurrida. A medida que me acerco entra en mi campo de visión la iglesia de enfrente. Debe haber misa porque el estacionamiento está completo. Por un segundo, pienso en soltar un libro ahí pero después imagino a los solitarios del asiento del fondo cantando a desgano con ojos melancólicos, mirando sin verme, y no me entusiasma. Además liberar libros me parece un acto demasiado subversivo para hacerse en una iglesia.

Llego a la parada y me siento entre un señor y una girl scout (claro, al lado de la iglesia, los sábados se reúnen los scouts). Tengo decidido esperar hasta que se tomen el colectivo. Al minuto llegan 4 girl scouts más y un boy scout. Ruego que todos esperen el mismo 707. Mientras, empiezo a hojear distraída uno de los libros. Sorprendentemente para ser un sábado a la tarde, la espera no es mucha y además ¡parece que todos se toman el cartel azul!! Los veo subirse y simultáneamente capto por el rabillo del ojo una pareja que se dispone a esperar el cartel amarillo. Temiendo no poder cumplir con mi misión hasta dentro de unas cuantas horas, me levanto rápidamente, dejo el libro sobre el banco mientras los tórtolos se besan y salgo en dirección a la última liberación sin mirar atrás.

Es curioso, viví en este barrio muchísimos años pero nunca la plaza fue un lugar de referencia. Será que cuando nos mudamos con mis padres y mi hermano yo estaba en la etapa indefinida entre la niñez y la adolescencia, y mientras empezaba a considerar hacerme el cavado seguía jugando a escondidas con las Barbies pero no me permitía tirarme por el tobogán.

En la plaza la tarea es muy fácil. No hay nadie, así que me acerco a un banco y simplemente dejo al ex-convicto ahí. No parece que vaya a llover así que seguramente estará apenas húmedo por el rocío mañana temprano cuando algún viejito venga a tomar unos mates o cuando una madre ojerosa traiga a su niño que no paró de llorar toda la noche.

Y claro, en este momento de mi vida en el que vuelvo a encontrarme en una tierra media (la que está entre la vida que tuve y la que está por venir), no resisto la tentación de subirme a la hamaca. Sigue asombrándome la alegría fresca que me produce hacer cosas de niños: jugar con burbujas, remontar barriletes, saltar olas en la playa, acariciar una mascota… En este momento, que a veces es de un dolor profundo y lacerante y por momentos de una felicidad superlativa, volver a sentirme niña -alegre, tímida e inocente- es un oasis. Me hamaco con ganas, con fuerza, hasta marearme, y cuando veo llegar a tres adolescentes tardíos seguramente con ganas de fumarse un porro, me bajo de la hamaca en movimiento y emprendo la vuelta a casa.

Me pregunto si serán ellos los que encuentren el libro que liberé. Lo que es mi niña, la llevo conmigo.

Buenas nuevas

Iniciativas privada:



y gremial: SUTERH



Parece que los deseos se cumplen. (c. dixit)

Ayer

Día Mundial Sin Carne

¡Salud!

lunes, 16 de marzo de 2009

No estás deprimido, estás distraído.

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90. Solo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles mas alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: ¿Amarás al prójimo como a ti mismo?. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Bach, Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, Caravaggio, la pintura de Rembrandt, Velásquez, Picasso, Tamayo y otros, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas....y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser. No estás deprimido, estás desocupado.

Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimentan a la vida.


-Facundo Cabral

jueves, 19 de febrero de 2009

Ausencias y carencias

Medir el no progreso a partir de lo que a uno le falta es una especie de tentación morbosa, schopenhaueriana. Parecería ser más fácil enumerar todo aquello que deseamos que concentrarnos en hacer un inventario de los logros apreciables. Quizás para algunos esa sea una forma de encontrar impulso para seguir, una depravada manera de ponerse metas y proyectar.

Sin embargo, esas entidades faltantes no constituyen necesariamente ausencias. Mientras que lo faltante es un vacío, las ausencias crean a su alrededor un halo, son un hueco a rellenar, un fill-in-the-blank, están de relieve.

Las ausencias son entidades en sí mismas. Las ausencias son presencias sin sustancia. Un chico que no va al colegio está “ausente” pero “está”. A una madre que abandona a sus hijos no se la puede ver, pero está. Una ausencia se adquiere, no de la misma manera que se compra una casa. Pero por alguna razón, nos apropiamos de ella y a partir de entonces nos pertenece. Las ausencias llegan a nuestras vidas. Y se quedan.

Es cierto que, como gran parte de las entidades corpóreas e incorpóreas en el universo, las ausencias pueden evolucionar y transformarse. Quizás devengan en carencia, dejando un vacío en su lugar o hasta se conviertan en presencia y comiencen a ejercer derechos y obligaciones plenamente adquiridos.

Vaticinar cómo mutará una ausencia escapa a cualquier esfuerzo racional y pertenece al terreno de la adivinación. Afortunadamente, hay poesía que intenta encontrarle razón al sinsentido.

Original Febrero 2003 - Corregido Mayo 2009

domingo, 15 de febrero de 2009



alabanza en suspiro sublime
que recorta la luz de tu piel contra las olas
presiento un jadeo de gacela graciosa
combinando la fuerza del deseo irrestricto con el dulzor de descansar en tus brazos
tus ojos poblados de álamos y sol me atraviesan sin lacerar
pero advierto que podrían
tentada a acercarme y encontrar el destino, lucho contra mis bajezas y miedos
        aún no sé quién gana
y ahí estás, con tus entrañas expuestas, rasgadas por tantas heridas
dispuesto a lamer las mías, deseoso de que mordisquee las tuyas
tigre, perro y centauros
rayos y centellas
placentas y gelatinas
busco -disruptiva- tentáculos que quieran contener

martes, 10 de febrero de 2009



Ni idea de la vida y el amor.

domingo, 1 de febrero de 2009



la vibración del mundo que me rodea
se pinta de verde y reluce encerada
no es nueva, ni siquiera la bordea un tul
sin embargo parece un nido espumoso
burbujas
plumas
conquistas y promesas
sonrisas confitadas de placerse sin azúcar
explota, explora, imprime su mirada de suave compañía
dorada y princesa junto al rincón que dejaste
para poquito a copo acercarte desde un lugar austero y complejo
aparece la intersección del diagrama de Benn
y ahí nos encontramos: yo decoro un poco, vos das coraje
completamos un círculo, el corte y la encimada
futuro incierto pero acertado
guirnaldas multicolores de sonidos y olivares
orientales de nacimiento
y por opción
integrales
aún sin vuelto, sin sobras
enteros y potenciales
imperfectos pero descifrables

anhelamos espacios parecidos
y lanzados nos reunimos en la margen

viernes, 30 de enero de 2009

¡Feliz 4707!



Con un poco de atraso, pero bue...

sábado, 24 de enero de 2009

Sattva

Sattva es equilibrio. La dinámica yin-yang es la búsqueda del equilibrio. Pero el equilibrio en sí no existe. Como la felicidad, es sólo la oscilación.

Buenos Aires-Ámsterdam se mueven en un vaivén a veces frenético, a veces absolutamente holgazán. Balanceo en un movimiento continuo aquello que fui, con lo que soy, con lo que quiero ser... Los deseos se mezclan con los "puedos" y con eso armo un budín que se cocina a fuego lento.

Mientras tanto los anhelos siempre presentes, cada vez más intensos, a veces parecen a punto de materializarse. Y encuentros después se me aparecen huidizos.

Nada más puedo ser
El vaivén entre pasión y sacrificio
Suelo andar ya me ves
Jugando al tentempié en el precipicio

                        Ana Prada - Tentempié

lunes, 12 de enero de 2009

Receso Estival



Buenos Aires me mata.


martes, 6 de enero de 2009

Videos

Arreglé lo de los videos. Ahora deberían poder verlos. Si no, me avisan.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

martes, 30 de diciembre de 2008

Ámsterdam - The End

Doce preciosísimos últimos días en A-dam.

Marja y mi Bélgica

Volví a ver a Marja, mi amiga holandesa. A pesar de que habíamos planeado que viniera a cenar a casa de Ceci, cené nuevamente en su casa. Alyssa, su hija, estaba enferma. Tuvimos también una sesión de puesta al día de novedades, pero a la holandesa claro. Es decir, un encuentro bastó mientras que con Ceci fueron noches de laaaargas sobremesas.

Marja tiene muchos proyectos en los que quiere incorporar la cocina macrobiótica, así que estaba muy interesada en que le contara cómo había sido mi experiencia con Mieke en ese sentido. Fue muy lindo descubrir que este mes que pasó fue mucho más intenso y profundo que “hacer un curso”. La expectativa de Marja era que yo le contara estilo 1, 2, 3 lo que aprendí. Pero claro, Bélgica fue más un vivencia. Y aprendí mil cosas, muchas más de las que puedo imaginarme.

Fue un mes tremendamente transformador y se me hizo carne (¡uy, perdón! carne no, seitán...) tan naturalmente que, por un lado, hay un antes y un después pero, por otro, me es imposible hacer una enumeración. Fue Ceci, que no vivió el proceso sino que vio la diferencia, la que me ayudó a poner en palabras. Aunque tampoco tanto. Me gusta que Bélgica sea eso: el delicado encuentro entre cuerpo, mente y alma.

Además Marja y yo hicimos juntas una visita a la granja de Hans y Tianne. En el marco del proyecto de Marja y mi idea de pasar un temporada allí, nos subimos a su auto y allá fuimos. Nos encontramos con un enorme depósito donde fraccionan productos macrobióticos para vender en los mercados y una panificadora donde elaboran delicias. Contrario a lo que yo creía, no cultivan verduras.

Nieuwmarkt - Panificados

Nieuwmarkt - Prod. fraccionados

Se trata fundamentalmente de una comunidad macrobiótica a la que, previo llenado de una solicitud en la que hacen preguntas bastante detalladas, cualquiera puede incorporarse. Llevan una vida bastante regular: se levantan temprano, trabajan en elaboración o fraccionamiento, van al mercado… O se quedan en la casa haciendo tareas domésticas y cuidando de los niños.

Nos contaban que la gente que se suma llega buscando cosas de lo más variadas y vive la experiencia de una manera muy personal también. Está el que iba por un año y se quedó 2 semanas y el que iba por 3 meses y se quedó 2 años. Creo que para la familia den Hoed es el movimiento que genera esta gente lo que los salva del hastío. Es decir, la vida que llevan es muy, muy regular.

Marja decidió que no es un lugar al que le gustaría ir. ¿Yo? ¡Quién lo sabe!

Patricia y su Alkmaar

El día anterior a viajar vino a visitarme Patricia, mi amiga española. Su vida sí que se ha transformado en estos últimos meses. Ya les conté: llegó a Ámsterdam para hacer un curso y encontró el amor. Así que conversamos de su nueva vida en Alkmaar con Raymond, el viaje a Madrid para las Navidades, sus proyectos y mi Bélgica. Fue lindo volver a verla.

Juntas vinos los canales congelados luego de años.



Cecilia y nuestra Ámsterdam

Llegué con un mes de historias para contar y, como era de esperar, Cecilia me recibió con su mes de historias también. Así que, fiel a nuestro estilo, tuvimos largas sesiones de charla.



¡Y al fin pude ver las Linternas Mágicas en acción!!!! La verdad, quedé totalmente enamorada. Pienso, pienso cómo explicarles de qué se trata pero no estoy segura de que se entienda. Hago el intento.

Las linternas son proyectores, básicamente. Viejísimos proyectores de diapositivas a los que les encontraron la vuelta para crear colores, historias, texturas y soniditos. En la práctica lo que sucede es que, en lugar de proyectar diapositivas, se proyectan imágenes que se mueven en fondos de mar o de circo que se acompañan con música en vivo.




La técnica es muy versátil y tiene infinidad de posibilidades. Ceci, que está extremadamente involucrada con el proyecto, se enoja por la negligencia de los holandeses. Es brava la flaca... Y especialmente cuando de trabajo se trata, no acepta compromisos a medias porque claro comprometerse a medias es un contrasentido.

Yo la cargo un poco pero es cierto que con buena voluntad, compromiso y cultura del laburo (que los holandeses no tienen en la misma forma que nosotros con nuestra historia de inmigración y penurias) decía laburo de parte de los músicos y demás participantes, la pieza que ella escribió mostraría su esplendor. Porque imagino que si es bella a pesar de las desprolijidades, sería superlativa tocada por músicos que la sientan.

Drup, la obra de Ceci

Luego de la segunda sesión de linternas, y para que Ceci se relajar luego del disgusto, fuimos a un squat. Los squatters (okupas) tienen un restaurant vegano y orgánico al que tuve ganas de ir literalmente desde el primer día. Pero para la cena faltaba hora y pico, así que… ¡Nos fuimos al sauna!!!

El sauna es un espacio pre-cio-so que los squatters tienen concesionado. Por 8 euros uno se puede quedar el tiempo que quiera y disfrutar del sauna seco, el húmedo, la pileta helada, ir a la cama solar o simplemente relajarse en un apartado en penumbras.



El sauna es totalmente mixto, incluido el vestuario. Para mí, que adoro poder desnudarme sin que me claven ojos de rayos láser, fue el paraíso. Todo el mundo en bolas lo más campante. Y les puedo asegurar que nadie mira. Después de la experiencia en la playa nudista cerca de Mar del Plata sentí la diferencia entre la impostura de simular que no-me-importa-que-estás-desnuda y notar el esfuerzo que implica mirarte a los ojos, y un entorno en el que es tan natural que deja de ser un tema. Nadie lo piensa, todos lo disfrutan. Se disfruta la desnudez propia y la propiedad del cuerpo, en vez de la cosa rapiña de querer comerse el cuerpo del otro con los ojos.

La excepción: un iraní que no salía de su asombro y que tanto Ceci como yo (que hicimos distintos recorridos) nos encontramos en todos lados. Pero claro, el sistema no le da espacio para el desubique.

También fuimos al Noordermarkt, donde los lunes se encuentran puestos y puestos y puestos de segunda mano. Un gran mercado de pulgas, bah. Bellísimo, intenso, colorido ¡y barato! Ropa desde 1,50 euros para que se den una idea. Y a la europea, es decir, ropa con una o dos posturas. El próximo viaje pongo unos jeans y una muda de ropa en la valija y me armo el guardarropa en A-dam.

Ceci se compró una camisa para estrenarse en Navidad y una pollera. Yo, que últimamente me tiento más con un cucharón que con un vestido, compré una cacerolita preciosa por 3 euros y en el puesto de juguetes (nuevos) un regalo para Luisita.

I, me and myself

Mientras Ceci armaba el primer show de las linternas, me fui al CoBrA Museum. Y disfruté.

¿Último museo de cuántos?

Qué cosa... A los 20 solía tener una necesidad visceral de visitar las montañas por lo menos verano por medio. Ahora me pasa con el mar. No la playa, eh. El mar… Necesito escucharlo y verlo moverse. Así que me fui hasta el culo de Holanda, al sur.

Visité Vlissingen. Mezcla de Miramar y Mar del Sur, no podría haber elegido un destino más apropiado. Miramar por los edificios más modernos y Mar del Sur por las playas inmensas y despojadas.






Me sorprendió la cantidad de gente en la playa. Abrigados todos hasta el ridículo pero en la playa. Algunas familias con niños, parejas de todas las edades (muchas, pero muchas de ellas con perros) y yo.



Me alegró ver que había muchos paradores para elegir y que todos estaban abiertos. Temí que me arrancaran la cabeza, pero no. Tomé un té con torta de manzana a un precio más que razonable. Un lugar tremendamente acogedor, ideal para recuperarse de la caminata de 2 horas y media.



En Ámsterdam necesité hacer una pausa el lunes anterior a mi regreso. Fiel a mi estilo pre-viaje, tenía una lista extensísima de pendientes. Pero mi cuerpo y mi cabeza ya no responden igual y no me resulta amable ni me da alegría correr como desquiciada. Así que antes de enloquecer estacioné la bici y me tomé un té en el bar más kitsch del mundo, De Taart van m'n Tante.



¡Y patiné sobre hielo!



Navidad latinoamericana

El 24 fuimos a la casa de Sebastián, artesano maravillo que construye estas bellezas.






Éramos 8 argentinos (3 porteños, 2 cordobeses, una tandileña, un rosarino y la bonaerense que viste y calza), 2 argentino-holandeses, 2 chilenos, 1 chilena-holandesa, 1 boliviana y, para intentar compensar, 1 italiano y 1 holandesa.



Hubo comida deliciosa mezcla del rejunte de experiencias (Ceci y yo contribuimos con sushi, un ensalada de pepino y nori, y postre de manzana y pera con salsa de tofu), guitarreada, mate y algo de baile. A las 12 brindamos por “el flaco”, según propuso uno de los cordobeses.



Último día

Bikram yoga con Ceci, y comidita especial: lasagna macrobiótica.





El destacado absoluto

Es sabido: en Europa los estudiantes mayormente y los ratas en general pueden armarse una casa completa sin pagar ni medio euro. Ahora saberlo es una cosa pero salir a cirujear con una experta del rango de Cecilia es supremo.

La historia es que yo me encontraba tranquilamente esperando que Ceci volviera del correo para preparar la última cena juntas y luego ir a yoga cuando la escucho subir la escalera corriendo con la lengua afuera y sin aliento. ¡Había encontrado un tesoro!!!!

Allá fuimos y esta es la crónica. Huelgan las palabras.









domingo, 21 de diciembre de 2008

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Hay videos para ver en:

- Estadía en Ámsterdam - Parte 3
- En Bélgica - Segunda parte

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sábado, 20 de diciembre de 2008

En Bélgica - Última parte

Fin de semana - Nivel 2

Con menos gente inscripta, el curso de nivel 2 se hizo en la casa de Mieke. Recientemente han construido un dojo con técnicas naturales (simil Gaia pero a la europea... con arquitecto, por ejemplo) y ahí se dieron las clases.

El dojo de reojo

Los destacados del fin de semana: conocer a Sigrid, cocinar con Henk nuevamente, confirmar que la propuesta de la escuela de Bélgica es mucho más coherente, comer rico riquísimo y seguir aprendiendo.

Últimos días

El lunes conocí a Ellis-Anne: una belga que estuvo en la Argentina hace unos años y se quedó enamorada del país. Se enteró que yo estaba en lo de Mieke por un amigo que está asistiendo al curso y quiso contactarme para conversar. Tiene ganas de radicarse en la Argentina.

Cuando me dijo que su viaje era más bien espiritual, que le dijeron que en Argentina hay chamanes y que quiere conocerlos me dije: "¿Yo qué dato puedo aportarle a esta mina??!!?" Pero claro... no es secreto que yo vengo transitando caminos misticoides hace un rato largo y de repente, después de unos minutos de rascarme la cabeza, resultó que ¡tengo un montón de conocidos que pueden darle datos!!! Así que ella estaba muy agradecida y yo, sorprendida.

El martes: almuerzo de despedida con Henk en Antwerp, caminata larga y fría por la ciudad; y cena con Mieke y Henk en EL restaurant macrobiótico. Pub post-cena, nueva caminata y despedida. Qué rara la sensación de no saber si vas a volver a ver a un amigo alguna vez en tu vida...

Cullinan - El restaurant MB

Al día siguiente me dediqué al jardín. Resulta que nunca jamás durante todo el otoño se habían barrido las hojas y ¡menudo pastiche se había hecho con la humedad! Así que rastrillo en mano, me pasé toooooda la tarde juntando hojas. El jardín quedó precioso, mi espalda medio resentida pero mi corazón contento.

El jardín post-rastrillada

Y el último día, Jan (el marido de Mieke) me sorprendió con un tratamiento de shiatsu de regalo. Fue maravilloso, de una delicadeza e intensidad inesperada. Impresionante cómo a veces lo sutil cala más hondo que lo grosero. Los que han hecho osteopatía (o shiatsu mismo para el caso) saben de lo que hablo.

Para rematar, un paseíto por el bosque y vista de afuera de la abadía donde hacen la cerveza Westmalle. ¿Alguien sabe cómo se dice "brewery" en castellano?

Abadía
Bosque

Y además...

El laboratorio

El desván
Mi dormitorio


Yo pasándola muy mal en el sauna infrarrojo

miércoles, 17 de diciembre de 2008

En Bélgica - Segunda parte

Rosas, verdes y amarillas

Como parte del study-work programme, hice de sombra de Mieke. Y eso me llevó a P.A.R.T.S., la escuela de danzas de Bruselas. Ahí sirven un almuerzo macrobiótico para los alumnos, que lo reciben con reacciones bastante dispares: están aquellos que se deleitan y los que comen menos de la mitad del plato.

La propuesta es bastante integral ya que a Anne Teresa De Keersmaeker le interesa que aquellos que vayan a formar parte de Rosas, la compañía de danzas asociada que dirige, tengan un estilo de vida compatible con la MB. Entonces los alumnos tienen clases de filosofía, de cocina y shiatsu. Se les explican los por qués y antes de llegar a la escuela saben en lo que se están metiendo. Pero bue... No a todos les cabe.

Mieke cocinando para el batallón
Los platos casi terminados
El menú en dos dimensiones
El menú en tres dimensiones... Bah, digamos...
Otro plato

Para mí la experiencia fue fabulosa: asistí en la cocina Juanita-style preparando comida para más de 60 personas, caminé por los pasillos y espié a los bailarines mientras hacían ballet, yoga, improvisaciones, danza contemporánea, me sumé a un grupo para las clases de shiatsu con Jan (el marido de Mieke) y -al margen de que me sentí un flan comparada con esos pendejos fibrosos y atléticos- disfruté de dar y recibir los masajitos, me alojé en la casa de uno de los estudiantes y charlamos hasta tarde con vinito francés de por medio y, el súmmum, fue ir a ver una de las presentaaciones de los estudiantes... Im-po-si-ble describirlo, una pieza de una belleza tan mágica que me erizo de recordarlo. Hay fotos y videos... ¡a granel!





Ritmo y saborrrrrr

Merece un apartado especial el haber tenido la oportunidad de acompañar a Jan a otra clase de shiatsu en una academia de danzas (Ritmo) donde enseñan flamenco, salsa, belly-dance y... ¡tango! Y claro, eso no es gran sorpresa... En Europa es raro el lugar en donde NO se baila tango.

Lo maravilloso fue que estaban bailando tango el día mismísmo que yo estuve ahí... Y, les digo, ¡me hubiera quedado toda la noche mirando la clase!!! ¿Cómo explicarlo? Sepan que este relato implica una lucha interna entre mi ángel y mi demonio: el ángel dice: "Apreciá, valorá, agradecé"; el demonio dice: "Juaaaaaaaa, juaaaaaa, juaaaaa, juaaaaa". Les digo que la batalla la gana el demonio.



Vremde bis

Volví a Vremde para la segunda semana del curso de nivel 1. Las clases, más o menos igual de entretenidas e intersantes. La gente, igual de macanuda. El descubrimiento fue estar a 10 minutos del campo. El regalo, dos mediodías soleados y no muy fríos que me permitieron recorrer la zona después del almuerzo.