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viernes, 21 de septiembre de 2012

Quietud

“You can’t connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future. You have to trust in something – your gut, destiny, life, karma, whatever. Because believing that the dots will connect down the road will give you the confidence to follow your heart even when it leads you off the well-worn path; and that will make all the difference.”
Steve Jobs
¿Qué pasa si me quedo quieta? ¿Qué pasa si dejo de hacer, si dejo de intentar forzar las cosas? ¿Qué pasa si reduzco al mínimo mi vida? Comer, dormir, respirar. Y trabajar para poder comer. Limpio totalmente mi experiencia y veo cómo los días pasan, desde un lugar de quietud casi perfecto. Sin compromisos, sin presiones, sin expectativas.

Intento identificar cuál es ese proceso que aún no termina de completarse y sin querer hago otros descubrimientos. Me gusta vivir. Me gusta el sol y caminar. Aún puedo reír. Sonrío. No soy ninguna de esas que lo demás creen que soy. Ni siquiera soy la que yo creí que era. Y a la vez, las soy todas ellas. Ya no quiero correr detrás de nada ni dar explicaciones. No quiero inmortalizar ningún momento, ni ver momentos donde no los hay. El dolor no dura para siempre, pero no es el tiempo el que mitiga ese dolor.

Aprendo que a veces la estructura ayuda, y que tomar decisiones atolondradas ya fue. Observo el camino y veo muchos manotazos de ahogado, desesperación por evitar lo inevitable. Ya no más. Ahora me sirve acallar la mente y tener paciencia ante el silencio.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

martes, 21 de septiembre de 2010

Llegó


Este año menos desesperadamente esperada pero siempre muy bienvenida, la primavera.

Mucho amor: intenso, dulce y cálido. Bellísimo. "A slowly growing thing," dijo Bram. Algunos proyectos: de los antiguos, de los nuevos, de los personales, de los laborales y de los otros. Diversas muertes: esperables, inesperadas, físicas y metaestipoidales, desestabilizantes pero aceptadas. Variadas voces: tambores, niños, Sonia y Roberta, la niña, su padre y mi corazón. La voz de Rosa y la de Rubén, identificadas pero de fondo. Cada vez con menos voto. Profunda intuición, esa voz que aparece tímidamente hace tiempo y con más fuerza cada vez. Todo el arte: música-ritmo, poesía siempre pero en voz alta, cine del bueno y no tanto, texturas, pintura de genios y pequeños artistas. Afectos afectos: amigos de siempre, de ocasión, de sangre, presentes, potenciales y diversos. Amigos payasos. Sorpresas brillantes: lunares, colores, espacios y sombras. El aire entre aquella que fui y la que puedo ser ahora, y la sonrisa de despedida a ambos lados del llano. Aromas ténues: detrás de su oreja y de la mía, en nuestra cocina, palo santo claunesco y vainilla infantil.

Miradas varias, hacia el mismo destino, corazón feliz y remendado. La sensación certera de haber llegado, por fin, a casa.

domingo, 14 de febrero de 2010

lunes, 21 de septiembre de 2009

Primavera .09


"Waiting for foods to come into season means tasting them when they are good."

Kingsolver, Barbara. Animal, Vegetable, Miracle. Our year of seasonal eating.

En definitiva hoy, día de alta concentración de mate y guitarras en los parques de la ciudad, hoy todo comienza.

Afecta como soy a los hitos en mi vida, percibo sin dudas cómo el cambio de estación me atraviesa. Ludovica fue muy clara, a los Tigres nos advirtió: lo que siembres en marzo, lo cosecharás en septiembre.

Este año fue para mí sinónimo del invierno perpetuo. Desde el agosto anterior hasta este que quedó atrás, viví en la oscuridad del frío y la humedad de la tristeza; a veces literal, otras metafórica . En el año del Fuego, el Ki 9 Estrellas me hablaba de continuar con el proceso empezado el año anterior. Y yo, mal acostumbra a la buena estrella que gracias a Júpiter siempre me acompañó, imaginé un porvenir lleno de éxitos: una nueva carrera que brillaría sin lustre, un hogar seguro, cálido y mío, y un amor de esos que en las películas parece tan fácil.

Pero este invierno se las trajo y cómo. A la distancia es evidente que el Arcano Sin Nombre es la mejor imagen para describirlo: un momento de profunda introspección, de gran limpieza interior y de sinceramiento brutal. La indeleble sensación de agonía queda: dolor del crecimiento, le llaman. El dolor por la muerte de esa que una sabe que ya no será más, esa parte que nos dio cobijo y protección pero que ha quedado caduca y que, en el afán de escudarnos, a la larga lo que logró fue entorpecernos.

En marzo, con ese atisbo de verano que me permití -y sólo apenas- disfrutar, hubo siembra. El labrado minucioso de la tierra, ponerse manos a la obra y, de una vez por todas, empezar a atender lo importante antes que lo urgente.

A esto le siguió un largo período de desolación. Observar el suelo y no ver más que barro y pasto seco, restos inservibles y cacharros obsoletos. Tierra negra con ese olor agridulce de humus y lombrices. Fueron momentos en los que las certezas se desvancieron, y la duda y la sensación de inevitabilidad se instalaron.

Por fortuna siempre hay una pulsión que me mantiene activa, aún en los momentos más sombríos. Y aunque más no sea, me permite funcionar en piloto automático. Me mantiene atareada, en movimiento y distraída. Y distraía estuve de manera que, cuando menos lo esperaba, la Naturaleza me mostró que solita ya había empezado a hacer su magia.

Y al fin llegó septiembre. Llegó con su temperatura más templada, con lluvias y algunos vientos, llegó con días más largos y humores menos grises. Septiembre llegó y yo lo sentí en el cuerpo que dejó de estar aletargado, lo sentí en la mente que empezó a estar más alerta, y lo sentí en el ánimo cuando me atreví a sonreír y estar contenta durante una semana entera.

Será que empecé poco a poco a tomar decisiones, será que me sienta vestir menos ropa, será que el corte de pelo alivianó la carga, será que los jazmines decidieron florecer todos juntos y que los brotes empezaron a asomarse claramente, será que después de la revolución de agosto llegó al fin la alegría.

No sé qué será pero es evidente que los aires cambiaron y la brisa es más fresca. Quedan resabios, por supuesto. Hay zonas en las que la luz aún no ha entrado. Pero la enseñanza es contundente y precisa: son los procesos los que tienen sentido y nada que valga la pena se da por generación espontánea. El fruto no es más que vacua complacencia.

Llegó la primavera, señores. ¡A disfrutar!

Imagen: http://www.toorakc.vic.edu.au/tcnews_archive/2008/issue12-08/images/four%20seasons%20tree.jpg

viernes, 30 de enero de 2009

¡Feliz 4707!



Con un poco de atraso, pero bue...

domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Eh!

Primavera, primavera...

Pero otoño, otoño...

viernes, 8 de febrero de 2008

viernes, 21 de diciembre de 2007

En realidad, ya llegó el verano...


Igualmente, la primavera es el comienzo de todo. Acá y en la China.